A todas aquellas personas que nacen sin "suerte"

Escrito por RafaelVicarioRodriguez 03-07-2015 en política. Comentarios (0)

Hola, me llamo Rafael y tengo "suerte". Mi "suerte" consiste en haber terminado unos estudios universitarios, aunque tardé en conseguirlo, y posteriormente entrar a trabajar en el sector que me gusta, la enseñanza.

Sin duda alguna, hay personas con mucha más "suerte" que yo, personas a las que les tocan premios gordos en las apuestas, personas que poseen mentes privilegiadas capaces de hacer inventos que, una vez patentados, les permiten vivir de ello toda su vida, personas que nacen en el seno de familias adineradas y heredan una gran fortuna que, a nada que sepan administrarse, le permiten vivir en el lujo de por vida... Muchas personas tenemos "suerte", un concepto que siempre me ha parecido muy relativo ya que, en mi opinión, la suerte no debería depender de factores intrínsecos a las relaciones humanas. Me explico: yo no he tenido suerte, simplemente me he esforzado en conseguir una meta y el sistema en el que estoy inmerso me lo ha permitido, quizás con algo de suerte. Aquel que consigue un premio en la lotería sí ha tenido suerte ya que ha sido algo que sólo dependía del azar, aunque tuvo la "suerte" de poder comprarlo. El que sale vivo de un accidente de tráfico, ese sí que ha tenido suerte.

Y ahora recordemos que hay personas que nacen sin "suerte", personas a las que el sistema, donde viven inmersas, no les permite vivir dignamente o simplemente no les permite vivir.

Sin duda alguna, el dato más escalofriante es el siguiente: Cada año mueren 3,5 millones de niños por desnutrición, 10.000 al día. Nacieron sin "suerte".

Voy a terminar con este otro dato que creo oportuno también para el propósito de mi reflexión: Desde el inicio de la crisis se han registrado en España más de 400.000 ejecuciones hipotecarias y una gran parte ha acabado en desahucio. Estas personas también nacieron sin "suerte". En un principio sí la tuvieron, ya que el sistema les concedió un préstamo para hacerse con una vivienda en hipoteca, pero luego ese mismo sistema les deja desamparados.

Conclusión: ciertas circunstancias no son cuestión de "suerte" sino de justicia, esa justicia que manejan a su antojo los poderes fácticos.